








HABOKU
Cuadros japandi con paspartú | Negro y beige
Incluye pareja de cuadros
El precio corresponde al conjunto completo.
Paspartú + acrílico incluidos
Acabado elegante que realza y protege la obra.
Entrega en 3-4 días laborables
Preparado bajo pedido.
Envío gratuito
Para pedidos superiores a 49€.
“HABOKU” es un díptico de gesto y respiración. Este término japonés significa “tinta rota o fragmentada” y alude a un modo de pintar que combina manchas, salpicaduras y trazos quebrados. En estos cuadros japoneses con paspartú, la tradición se vuelve presente: la tinta negra irrumpe sobre un campo mineral y deja a su alrededor un halo de silencio.
El gesto japonés en los cuadros con paspartú
El díptico está pensado para leerse de izquierda a derecha. Al colocar “RÁFAGA ZEN” a la izquierda, su avance oblicuo busca el centro y encuentra al otro lado la columna de “GOLPE DE SUMI”. El conjunto cuenta una historia: un trazo que nace, acelera, salpica, y otro que lo recibe y lo ordena. Las salpicaduras operan como puntuación, pequeñas pausas que animan el campo. La composición imita la imperfección del pincel con zonas de tinta compacta, otras más abiertas, derrames de tinta y huellas secas que estabilizan. El fondo, trabajado en veladuras, no es un telón mudo sino una materia viva donde se descubren texturas de roces, lijas y repintes.
El espíritu wabi-sabi aparece en estos cuadros en blanco y negro con paspartú. En cada imperfección, en la vibración de los bordes y en la aceptación del accidente se descubre la belleza de la obra. También está el ma, ese intervalo esencial que dota de sentido al vacío: buena parte del plano queda libre para dejar volar la imaginación.
Con este díptico puedes llevar la elegancia del estilo japonés a tus paredes. Los marcos con paspartú dan presencia a cada obra, que destaca en tu pared. El passepartout de 10 cm en blanco o negro añade aire y realza el protagonismo del vacío en esta composición.
Todo lo que necesitas saber antes de elegir
Sabemos que un cuadro con paspartú, sin poder verlo montado en tu pared, genera dudas: ¿cómo queda ese margen alrededor de la obra?, ¿qué colores puedo combinar?, ¿es cristal o acrílico lo que lo protege? Estas son las preguntas reales que más nos hacen sobre esta colección. Léelas con calma.
Es una franja de 10 cm que rodea la obra por dentro del marco. Va encajado directamente en él, sin huecos ni canales visibles entre ambos, y deja un margen de 1,5 cm antes de que empiece el dibujo — en total, 11,5 cm desde el borde exterior del paspartú hasta el inicio de la obra.
Su función es sobre todo estética: separa con limpieza la obra del marco, aporta sensación de profundidad y le da más presencia y protagonismo al dibujo, como se ve en las piezas enmarcadas con más cuidado.
Se imprime sobre papel mate de 269 g/m², adherido directamente a un tablero de madera. La impresión queda centrada dentro de la composición y presenta un borde irregular intencionado alrededor del dibujo.
Es intencionado, no un defecto de impresión: ese borde forma parte del diseño de la obra y ayuda a que el dibujo respire dentro del margen del paspartú, en lugar de quedar encerrado en un rectángulo perfecto.
Va colocado sobre la impresión y queda encajado directamente dentro del marco, sin dejar ningún hueco visible entre ambos. Es una pieza integrada en la composición, no un elemento añadido por separado.
Espacios reducidos, recibidores o encima de una consola.
Un equilibrio versátil para salones o dormitorios.
Paredes amplias donde quieras que la obra sea el punto focal.
Sí. En esta colección, el paspartú mantiene una anchura de 10 cm por lado independientemente de la medida elegida, para que la proporción del margen sea coherente en toda la gama.
Por ahora, los cuadros con paspartú están disponibles en estas tres medidas: 50×70, 60×80 y 70×100 cm. Si tienes dudas sobre cuál encaja mejor en tu espacio, cuéntanos las medidas de tu pared por WhatsApp y te damos nuestra opinión sincera.
No, es una lámina de acrílico transparente, no cristal. Cubre toda la composición —impresión, paspartú y marco interior— y actúa como capa exterior de protección.
Además, el acrílico llega cubierto con un plástico protector que lo resguarda durante el transporte. Recuerda retirarlo una vez que hayas colgado el cuadro, para poder disfrutarlo con total nitidez.
Puede generar un ligero brillo natural según la luz que le llegue, pero no es un reflejo intenso como el del cristal: es sutil y forma parte del acabado, sin restar claridad a la obra.
Con un paño seco y suave es suficiente. Evita productos abrasivos o alcohol directamente sobre el acrílico, que con el tiempo podrían dejar marcas en la superficie.
Sí. Tienes 30 días naturales desde que lo recibes para solicitar un cambio o devolución. Escríbenos a preguntanos@dekoarte.es o por WhatsApp y te acompañamos con todo el proceso.
Eso sí: el cuadro debe volver en las mismas condiciones en que se entregó, incluyendo el embalaje original, para que llegue protegido en el transporte.
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